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Ruta 2019 El Terreno ~ Gomila ~ Palma de Mallorca

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viernes, 15 de noviembre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 22: Pellini Caffè Gift Box - 40 Cápsulas Compatibles &...



Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve en el Pub Marfil, en Vía Portugal; era unos de los locales nocturnos que proliferaron por la zona, con elegante decoración y puesta en escena y con barmans con smoking y pajarita. La clientela era madura o en vías a la madurez y mayormente "ex-combatientes", como la definió un cliente, lo que significaba que eran divorciados, desengañados y similares "gente escopeteada" según el mismo cliente. Estas circunstancias los convertian en personas prácticas, con pocos pajaritos en la cabeza y que iban al grano, aunque también estaban los que la misma sabia persona llamaba los 23 punto 43: quienes habían dejado la soltería jóvenes y la recuperaban, no siempre por su voluntad, ya maduritos y la retomaban donde la habían dejado, lo que conllevaba que se comportasen como jovencitos, con frecuencia con fatales resultados al enfrentarse la realidad con la fantasía de las expectativas o por los embolados en que se metían por falta de experiencia. Otra fauna de estos locales la constituían unas señoritas de buen ver y que habían convertido su presencia diaria en un modo de vida, no se vendian, aunque podríamos decir que sus copas y su subsistencia era sufragada por "sponsors". También estaban los hombres casados que buscaban encontrar aventuras, ampliar horizontes y experiencias, y que no disponian del tiempo que hubiesen deseado. Estos pubs eran templos de la infidelidad y verdaderas fábricas de amantes. Y por ultimo mentar a quienes eran llamados "cotorras" "loros" y "espantapájaros", nombres que hacían referencia a las puestas en escena, indumentarias, complementos, maquillajes, coloretes, perfumes, peinados, pelucas, bisoñes, tintes y demás armas pretendidamente útiles para perpetuar el atractivo y consecuentemente anheladas conquistas. El ala más madura de este colectivo tenía su olimpo en la discoteca Bésame Mucho, en Joan Miró, a la que los taxistas llamaban afectuosamente "el desguace". Cada uno tiene el derecho a su imagen y también a creérsela como quiera, aunque puede que ocurra que quien educadamente piropea delante manifieste sorna detrás.

Los garrotazos inmisericordes de la vida, que especialmente se ceban en quienes no han sabido o no han querido empeñar su entendimiento en evitarlos o comprenderlos, producen muy distintos efectos: a unos los hunden, a otros los trastornan, a otros los enseñan y con frecuencia se dan curiosas combinaciones de efectos. Destacaré peculiares enseñanzas y conclusiones que oí narrar durante mi estancia en el pub.

Una despampanante dama dijo "ya no quiero ni ser propiedad de nadie, ni que nadie me pertenezca; sólo quiero relaciones sinceras a horas convenidas".

Un cuarentón con barba explicó que buscaba tener, necesitaba tener, una ardiente relación romántica y que no le importaba si se limitaba a cogerse las manitas, pero que debido a sus obligaciones se debía limitar a la velada de los martes, aunque eso sí, ese día debía ser sin faltar y con total fidelidad.

Una voz a la que no pude poner cara hizo esta sofisticada elucubración: el universo es todo lo mismo y también tiene un mecanismo único básico, de ahí deviene todo lo demás y por tanto cualquier mecanismo que descifres, de alguna manera se aplica también a cualquier otra cosa. El triángulo es la base de la geometría y por tanto nos muestra el poder del tres; una mesa no se sostiene con dos patas, lo cual muestra la debilidad del dos; con cuatro o más patas sí se sostiene, pero también con tres, lo cual muestra la superioridad del tres, ya que siendo menos logra lo mismo; de esto se puede deducir que las mejores, eficientes y estables uniones y las que también mejor reparten el peso, las conforman tres personas, y que por tanto el trimonio, en cualquier formulación, resulta más viable que la pareja. El agua, molécula estable y fundamental, consta de tres átomos.

Coent, cliente de diario, ofreció a toda la barra esta peculiar técnica de ligue: haciendo uso de la estadística uno puede follar lo que quiera. Esto lo aprendí de uno que vive en Londres y que ha superado su poco atractivo con la fuerza de los números. Se dedica a repartir en toda ocasión tarjetas con su teléfono, la entrega de la tarjeta la acompaña de un pequeño discurso, de máximo tres minutos, ofreciendo algo, dar clases..., tiene varios discursos a mano, y en ninguno hay una referencia explícita al sexo aunque algo deja entrever. Reparte unas cincuenta tarjetas al día. La cuenta es fácil: tantas tarjetas producen X llamadas y tantas llamadas X resultados. No falla.

Perfecta técnica, tercia María la Mallorquina, pero para este viaje no hacen falta alforjas, lo más práctico para quien vaya salido o caliente como una coneja es bajar el listón. Esto de las llamadas no se lo deseo ni a mis enemigos, lo receptores de las tarjetas que acabarán llamando serán lo peor. Un amigo que es ligero en dar su teléfono cambia de número cada dos por tres para quitarse plomos, trastornados y locas de encima. Yo doy mi teléfono con cuentagotas y así conservo el número de siempre. Si uno descubre el sexo que hay más allá de lo bucal y genital, como realmente es, amplía las posibilidades del placer, puede encontrarlo casi continuamente. Se trata de saborear al momento lo que se presenta en lugar de situar el placer en la consecución de un logro. A este sexo extendido lo llamo microsexo, se basa en que poco no es menos que mucho; no se disfruta menos comiendo una fresa que comiendo diez; una mirada, una insinuación o un roce pueden excitar superlativamente el deseo, al igual que la realización del sexo genital lo puede extinguir. El microsexo se puede practicar en cualquier lugar y consiste en explotar todas las posibilidades de interacciones sin contacto que excitan el deseo, el propio y quizás también el ajeno. Asimismo, aprovechando las circunstancias, se puede pasar al contacto físico y, sin cruzar la línea de lo explícito, llegar hasta donde el otro considera que dicho contacto no es sexo. Esta consideración puede ser ampliada con el uso de nombres adecuados: masajes, masajes con tarjeta, relax, tantra, técnica X, golpes en los paralelos, transportación cósmica, masaje prostático..., nada que sugiera sexo.

Otro contertulio, Hortho Prolijo, interviene "abundan quienes se pasan la vida sufriendo su presente mientras condicionan su gozo a la consecución de logros, se garantizan así también frustraciones futuras cada vez que sus expectativas no se cumplan o bien si lo hacen no resulten concordar con sus ilusiones; quienes siempre exprimen placer y saben también enfrentarse al presente tienen al mismo tiempo un futuro garantizado, ni sufrirán por lo inevitable ni por eventuales desventuras ni por desengaños".

"Leí que muchas personas tienen fantasías fuertes, con las que se recrean aunque nunca se plantean llevarlas a la práctica, quizás ni siquiera las llevan al terreno de la paja, que aunque sea este un territorio en que uno puede fantasear impunemente no deja de estar sometido a las propias limitaciones mentales. Es obvio, Mallorquina, que será fácil que se deje hacer alguien a quien le excites estas fantasías, e incluso más si se las descubres, caso de que las tenga sólo de manera subconsciente. En el mismo artículo leí que se fantasea mucho con conocidos y vecinos. Sí, el vecino de quinto es con extraordinaria frecuencia ese oscuro objeto del deseo".


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lunes, 11 de noviembre de 2019

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viernes, 8 de noviembre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 21


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve en la cafetería Click en el Paseo Mallorca. Importante fue mi estancia ya que durante ella aprendí que nunca lo has visto ni oído todo, por más que ya hayas visto y oído, y también de cuan verdad es el antiguo refrán "on te creus que no plou no si pot estar de goteras" (donde te crees que no llueve no se puede estar de goteras), lo mismo se podría decir del suelo al que jurarías seco y sobre el que sin embargo han perdido aceite. También en Click conocí a una adelantada a su tiempo en la moda de considerar super a todo; "ayer vi una película superdivertida", "mañana tengo una entrevista super-super importante". Y quizás lo más peculiar: una señora que sólo decía "gris" y que sudaba un montón y de la que se murmuraba que era ladrona, o la voz que no pude identificar y que dijo "es mejor estar medio abierta" ¿...?, o, el señor americano, cliente de diario y de bebida única y que la pedía con un recitado que ningún camarero entendía debido a su pronunciación, "esmirnofvodkaconielousinlemon", a no ser que el camarero ya lo conociese, le servían invariablemente vodka con limonada para su indignación; este señor tenía una memoria cero, se olvidaba que había ya bebido y repetía continuamente su retahíla. Obvio es decir que se iba bien alegre, caso de que no hubiera llegado ya en tal condición.
Click se abrió como local novedoso en todos los aspectos, era rompedor, y gran éxito durante años ello le dió. Transcribo el comentario de un cliente. "Nunca tomo pizzas, para nosotros lo de este lugar son las hamburguesas, los perritos y los sándwiches. Todos se sirven emplatados con patatas y ensalada. Los platos tienen nombres de película y existe gran variedad de combinaciones. 
El local está ambientado con dibujos relacionados con el cine y no se si será por los recuerdos que me trae pero me siento muy a gusto en este ambiente".
Estar durante un tiempo detrás de la barra de un local animado y con público variopinto da para mucho mucho. Veamos.
Cómo me dió que pensar lo que de manera convencida dijo Gigi: "No lo recuerdo y si no lo recuerdo no existió" ¿Puede ser esto verdad?. Práctico sí es pretender haber olvidado lo que no interesa o que lo se desea no hubiese ocurrido; ¡ay! la carne es débil. Suponiendo que Gigi hubiese olvidado de verdad y que los demás intervinientes en la fechoría no, pues no se podría pretenter que la tal no existió; pero en el caso de que todos hubiesen olvidado ¿existiría el hecho?, la respuesta parece fácil, pero... ¿dónde queda registrado el hecho?.
¿Se puede establecer que es la felicidad? ¿Existen la fórmula o fórmulas para alcanzarla?. Pues bien, Baron de Mitelclas no sólo tiene la fórmula de disfrutarla sino que también tiene la de la infelicidad: ser rico. Pensándolo bien, resulta obvio que sin saber que es la una no se podría tampoco deducir que es la otra.
Durante una velada, ya algo cargado de alcoholes, Baron de Mitelclas fue presa como de un furor sagrado y largó con frenesí esta arenga a su grupo: "mi felicidad se encuentra en entretener, divertir a la clase media y que a cambio me da su amor y que yo a su vez devuelvo con besos y abrazos. ¿Qué mayor felicidad puede haber que la de fundirnos en amor?. Esto es algo sólo al alcance de la clase media, algo que los ricos nunca podrán tener y que amargamente envidiarán y que por tanto los sumirá en la infelicidad". Entonces se abrazó al camarero y esparció por el suelo un paquete de servilletas de papel, y continuó "nadie puede ser más feliz que este camarero que nos ha dado su amor y que mañana con amor cogerá la escoba y barrerá. Ningún rico jamás conocerá la felicidad que da la escoba". Entonces uno de los asistentes tomó la palabra "abominad de la riqueza y del marketing, fuentes de la infelicidad, y abrazad la escoba salvadora". Intervino otro de los asistentes "conozco a uno al que le tocó un sorteo y al que el dinero le ha servido para ponerse gordo como un tonel, tonel tonel. ¡Fuera loterias! ¡Fuera primitivas, primas del diablo!. ¡Viva Baron de Mitelclas, profit japines!. No, estas personas sólo habían tomado alcohol.
Una tarde llegó Caggon Tresenuno y contó al camarero esta bonita historia: ayer iba en el bus 3, estaba sentado en uno de estos asientos en los que tienes de cara al de delante. Mi vecino era un cincuentón y el que al minuto de mi llegada me dice ¿puedo hacerle una pregunta? no había tal pregunta, se pone a recitar algo con trazas de poema que hablaba del pensamiento y que pretendía ser una pieza de sabiduría, ¿le ha gustado? me pregunta; asiento y se pone a recitar una segunda revelación, mi repetida aquiescencia parece que le anima y con mayor ímpetu se pone a hablarme del karma, del número de vidas que tenemos y de lo buenos que debemos ser; me pregunta si tengo pareja o estoy casado; le doy nombre y apellidos de mi esposa fake para que no quepan dudas; su cara muestra una cierta contrariedad al tiempo que me da un papelito, verdadero enemigo de la gramática, en donde aparece un número de teléfono y lindezas como "Madre Divina le entrego Este defecto para que Lo elimine" y "Sexo logia superior".
La casualidad ha querido que hoy haya visto al hombre sentado en el mismo asiento y largango, supongo el mismo discurso, a otro "afortunado", y me he preguntado ¿le faltará un tornillo? ¿busca reforzarse sus creencias? ¿estará reclutando para un culto? ¿habrá detrás una intención solapada, como por ejemplo un 69 oculto? No he podido dilucidar una respuesta y espero no se me presente la oportunidad de profundizar. Es frecuente que detrás de palabras, gestos, sonrisas y efusividades haya una intención, como ejemplos, en el caso del comerciante, aligerarte el bolsillo, o la de quien lo único que realmente busca es el mirar a Cuenca.
Volviendo a ayer; como vi que el rollo no iba a parar y que me quedaba bastante trayecto, súbitamente me levanté, dejando, para su disgusto a mi predicador con la palabra en la boca, y con cortés despedida me bajé del bus. Inmediatamente llegó el 5, en donde encontré plácido asiento. El karma me ha premiado me dije, muy bien me debí portar en mi vida anterior, me ha quitado a este pelma de encima y además llegaré antes. Se me ocurrió entonces esta moraleja "a los tontos déjalos, a las tontas déjalas; déjalos, déjalas que felices vayan, y más cómodo viajarás y antes llegarás".

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jueves, 7 de noviembre de 2019

Ruta Noches Gomila

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CASA DI CLAUDIO - SINDIS - LA POLKA

Te proponemos esta interesante ruta de noche en Gomila. No necesitas coger el coche ya que justo enfrente de los locales tienes la parada de los autobuses 3 - 20 y 46 y la cuesta que te deja delante de la parada del bus finde nocturno. Empieza por Casa di Claudio - Aquí puedes tomarte un caña, picar algo o cenar con alguna de sus especialidades italianas. Continúa la ruta justo al lado, BAR SINDIS, con pantallas con deportes nacionales e internacionales. Ambiente internacional. Y última parada La Polka con su peculiar ambiente y música y en donde no faltan gomileros de la vieja guardia. Sindis y La Polka son los locales que mas tarde cierran todos los días de la semana. Los tres locales ofrecen bebidas y comidas y tienen terraza.
Casa en Claudio y Sindis están en Plaça Saigo Dolça (frente gasolinera), y La Polka en Joan Miró, 4.
Consulta más rutas guay y eventos en http://bit.ly/rutasguay

viernes, 1 de noviembre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 20


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando, a comienzos de los 80s, estuve en el bar Día, sito enmedio de la calle Apuntadores. El local era un bar de tapas, con un estilo y con una clientela más informal y más joven que los que tenian los más antiguos bares del mismo enfoque, cuya clientela y personal eran de mediana edad, su ambiente buscaba ser distinguido y se practicaba una sobreeducación que constantemente reafirmaba la dignidad de los presentes.
Mi narración girará sobre dos clientes del bar, Frastínez y Lapabla, y que también lo eran de muchos otros de la zona: Pope, Reina, Rioja, El Coto, Arenas, Lírico... Ambos compartian una peculiaridad: eran "frasistas", tenían la costumbre de ir diciendo y repitiendo frases. Usar frases hechas es un recurso al que todos recurrimos, y al igual que las emociones que todos compartimos, lo que cuenta es la medida o su intensidad.
Unos diez años atrás, estando yo en la Bodega del Mar, en la calle del mismo nombre, supe de la afición de Frastínez por las frases, pero lo que en un primer momento me llamó poderosamente la atención fue el matrimonio Frastínez en sí. Nunca había visto un match, como ahora se dice, más perfecto. En lugar de dos personas parecían una dividida en dos, y no porque se hubiesen mimetizado, lo que sucede a muchas parejas, sino debido a una inexplicable sintonía que hacía imposible imaginar el uno sin el otro. No tenían hijos y daba la impresión de que estaban más allá del sexo. En realidad no creo que nadie pudiese imaginarlos haciendo sexo, ni entre ellos, ni con nadie. ¿Sería este el secreto de tal perfección parejil? ¿Serían vírgenes?. Oí una vez contar de una pareja del lejano poniente de que sólo una vez hicieron uso del matrimonio y que encima esto les bastó para tener un hijo. ¿Acaso los Frastínez ni esa sola vez?.
A lo que iba, el Sr. Frastínez, cuya característica más notoria eran sus rojas mejillas de bebedor de vino, tenía la costumbre de largar una frase, a modo de saludo, siempre que entraba en un local, se encontraba con alguien y en cuanto la ocasión se terciaba. Podríamos decir que él era lo que se llamaba un "afecto al régimen", lo que no le impedía hacer cierta sorna, con su peculiar énfasis, de las frases oficiales, sus preferidas. Estas recuerdo: Gibraltar español, impasible el ademán, adhesión inquebrantable, atado y bien atado, estamos en crisis; apaga la bombilla "ahorre energía, aunque usted pueda pagarla, España no puede"; el agujero de ozono, hay que tapar agujeros; "comamos patatas" pero sin tocar los huevos; futing, a correr, correos; contamos contigo (propagandas sobre el deporte); democracia orgánica (democracia de los órganos, agregaba), el trabajo ennoblece, la pérfida albión (Inglaterra); no hay seriedad hoy en día; esto ya no es libertad, es libertinaje; la juventud de hoy está perdida; yo os amo (parodiando al Papa); soy drogadicto, mi droga es Benedicto y Rita ¿el Papa sabe lo tuyo? (creadas durante la visita papal a Valencia).
Lo de Lapabla era más endemoniado, se quedaba con lo que alguien le decía para repetirlo despectivamente, generalmente cuando comparecía su autor y por supuesto sin que se enterase. Podríamos decir que lo que alimentaba, lo que más divertía a Lapabla, era la inquina. Las frases nada decían en si mismas, el sentido se lo daba el tono de escarnio con que las imitaba. Algunas: son mis amistades, ¡ay! siempre llego tarde, no quiero nada que no sea mío (¡ladrona! agregaba), el mercedes de papá, soy prosaica, soy muy natural, estoy medio abierta; apunta, ya pagaré. Nadie de su círculo estaba libre de su frase denigratoria que le identificaba a modo de mote.
Tres eran las dedicaciones a las que entregaba su vida Lapabla, la ya mentada de las frases hirientes, criticar a todo quisqui y seguir la moda, explicada en el capítulo anterior, de ir cubierto de oro y llevar el pelo voluminado y ultrateñido. No parece una existencia muy envidiable pero, quien sabe, quizás era su mejor opción. Las escaleras de la vida cada uno las baja como puede, pero a mi me da que para quien más fácil resulta es para quien siempre sabe estar en su sitio.
Frastínez era una de las dianas preferidas de sus dardos envenenados y especialmente le sublevaba oirle decir uno de sus piropos preferidos: eres un gran trabajador. Ahí saltaba Lapabla ¡mira que dice, él nunca ha trabajado, nunca, nunca, falso, fantasma!.
Los chascarrillos de Frastínez eran bien recibidos y hasta eran repetidos por su público, en general indolente, que gustaba de esa burla suave a las verdades oficiales; hasta los servidores del régimen reían bajo la nariz. Eran unos tiempos en que los chistes sobre políticos, curas, monjas y sobre "lo que debía ser" se actualizaban a diario (chistes update se diría hoy); esperado era quien diría "sabes el último de...". Da la impresión de que la propaganda a favor (en contra es otra cosa) no había aprendido todavía que los temas y los lemas se deben constantemente actualizar para evitar que la arista de sana apatía, que en un grado todos tenemos, y que acaba por convertir en folclore todo lo que toca, haga de las solemnidades pasto de su humor.

miércoles, 30 de octubre de 2019

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viernes, 25 de octubre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 19


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve en aquel ático antiguo en la calle San Felio, cerca estaban el bar Salado Río y el bar Atlántico; este último se animaba especialmente cuando había marinos americanos en la plaza, circunstancia que se dió durante mi estancia, por lo que de la calle no dejaba de oirse jolgorio, hecho que no importunaba para nada a los habitantes de la casa, dos hombres ya maduros que llevaban años compartiendo el lugar como buenos amigos. Se trataba de dos personas de lo más dispar en todo sentido, uno era persona apagada, sin chicha, una tronja sense suc. Un peluquín de cabeza entera, que daba la impresión de haber sido lucido durante largos años, era su único detalle de frivolidad. El otro era vivaracho y activo y profesaba una supuesta elegancia que resultaba escandalosa y demodé, aunque un buen número de hombres la seguían. Esta "moda" consistía esencialmente en lucir peinado voluminado, llevar el pelo ultrateñido e ir cubierto de joyas de oro y con frecuencia lucir diente de dicho metal. Nuestro personaje, cual marqués, además, iba siempre de traje con chaleco, en el cual destacaba la cadena de oro de un reloj de bolsillo. ¿Volverà esta moda?... quizás, menos el tinte, en formato fake.
El pequeño salón de este hogar, muy de la época, estaba presidido por un televisor, rematado por un tapetito y un souvenir de la Torre Eiffel; dichos tapetitos se veían también por doquier. En este salón tuvo lugar la reunión que seguidamente narraré y en la que llevó la voz cantante Muï Infidel, gran amigo del "marqués". 
Siete eran los participantes y estos nombres de los presentes me llegaron: Teterina, Napoleón Mariano, Pisco de la Reina y Jili Poleli. Una vez todos reunidos fueron agasajados con un moscatel por los señores de la casa, que mostraban una cierta excitación por acoger tal evento. Muï comenzó su disertación. Os he reunido porque todos vosotros reunís dos características: el tener un cierto espíritu emprendedor y el ser desperdicios, en el sentido como me llamaron a mi hace unos días. Os cuento, en la barra de un bar entré en la conversación del dueño con un cliente, extranjero y que tenía pinta de buena formación. En un momento dado el extranjero se dirigió a mi para preguntarme de donde era, que edad tenía y si estaba casado. A necio preguntón, rollo por contestación. Las dos primeras preguntas las contesté con mentiras y a la tercera le quise poner un toque de humor y dije una frase de Poirot "no he sido bendecido con esta felicidad", se la tomó en serio, cabeceó y siguió el interrogatorio, que si había tenido parejas y por cuanto tiempo; ya a todo contesté con mentiras, finalmente me preguntó si tenía hijos, al responderle negativamente, error, me dijo que mi vida había sido un desperdicio. Ahí terminé la conversación, no me iba a poner a discutir, así que me puse a hablar con el dueño del bar y sanseacabó. 
Al irme pensé, este señor no deja de ser de lo más normal, muchos son los que sólo hablan de si mismos y de los demás y también es general la creencia de que en el mundo debemos cumplir una misión. El verme bien y contento seguramente le ha provocado un trastorno, un hereje debería estar en ruinas para confirmar que el mundo es como debería ser. Entonces tuve una especie de iluminación y me dije "el futuro es fake". Si a este hombre le hubiese enseñado unas fotos en las que yo apareciese con supuestos hijos míos lo hubiese hecho feliz, su mundo no se habría trastornado, y yo me hubiese ganado su favor, y todo por el módico precio de un montaje fotográfico. ¿Quién no abraza a quien le confirma que sus "ismos", ideas y principios pisan en firme, que son algo más que fantasías?
De todo esto viene mi idea: propagar la idea de los negocios "Fake World", "Fake Universe" o cualquier otro nombre que se os ocurra, en inglés por supuesto. Gracias a ello siempre tendréis de que hablar y podréis además desviar conversaciones que os resulten inconvenientes o impertinentes. Prácticamente de cualquier cosa se puede imaginar un negocio fake: maridos, novias, mamás, amigos, empleos, fiestas, restaurantes, productos... Ninguna otra cosa tenéis que hacer que inventar la idea.
¡Vaya maravilla! ¡Qué genialidad, Muï! exclama Jili Poleli con gran excitación. Mañana mismo me hago encuestador fake; me colgaré una del cuello tarjeta e imprimiré unos cuestionarios y así me puedo poner a hablar o ligar con quien me apetezca. Inventaré un producto fake irresistible, siempre agotado, que me abrirá las puertas de los negocios y así podré venderles otras cosas. Venderé diplomas fake de cosas fake, por ejemplo, diploma de pareja fake para fotos o para presentar a alguien. Como podéis ver, aprendo muy rápido.
Sabemos que eres un as, Jili, dice con peculiar tono Napoleón Mariano, y sigue; lo fake acabará con el paro, siempre habrá un nicho fake para explotar.
Gracias por vuestro entusiasmo, dice Infidel, y continúa con su exposición. Como ejemplo he creado una: "Fake Travel". Me he inspirado en ti, Teterina, que viajas un montón y no te enteras de nada, viajas como las maletas. Un viaje sale caro, presenta muchos inconvenientes y molestias, se pueden presentar contingencias, y una vez en destino se visitan obligatoriamente los sitios que los turistas deben visitar y pare de contar. Con un viaje fake, a través de pantallas en alta definición, se visitarían en primer plano lugares que de otra manera nunca se verían y además acompañados de una buena explicación, explicación que se entregaría a los participantes por si quieren repasarla. Para que el conocimiento gastronómico fuese amplio se probarían tapas de comida local, con una explicación de cada plato, y después para comer de verdad, uno comería lo que quisiera. Fotomontajes profesionales mostrarían al cliente en los lugares y situaciones que quisiera; también se le brindaría la oportunidad de poder comprar souvenirs auténticos. Nadie podría dudar de que la persona había estado realmente allí; podría presumir, por ejemplo, de haber estado en el mejor restaurante del Congo, y explicando todo del mismo. Se podrían montar viajes fake colectivos temáticos para así encontrarse con otros "viajeros" interesados. Los escenarios deberían estar bien montados para recrear la vivencia, o el anonimato, deseados: India, Benidorm, Oktoberfest, festivales, deportes, historia, arte, gastronomía, paisajes, ciudades, jolgorio, turismo basura, espiritualidad, sexo, filias, infidelidades, amor...
Mil posibilidades ofrece lo fake ¡El futuro es fake!
"Si fake requiris circumspice" (si buscas fake mira a tu alrededor), exclamó Pisco de la Reina, y prosiguió, bravo Infidel, pero te tengo que rectificar un error: fake no es sólo el tuturo, también es el pasado y el presente. La diferencia está en que los fakes presentes y pasados prentenden pasar por reales, aunque tienen unas características, al igual que la propaganda, que los hace identificables al ojo avispado; el fake que tú propones nunca podrá ser desenmascado porque esencialmente no miente. Se reconoce como es, le da la luz del sol. En honor a ella, lo llamaría Fake Ra.
"Fake est imperare omni Universo".

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martes, 22 de octubre de 2019

Tejido loneta Estampada lenguas mallorquinas & Pierna de Cordero a la Mallorquina




Composición: 50 % Alg. 50 % Pol.
Medida: ancho de pieza 2,80 mts.
Lavado: Lavar a máquina (máx. 30ºC)
IMPORTANTE: 1 unidad son 0,50 mts x 2,80 mts de ancho. Si necesita 1 o más unidades, introduzca el total de unidades y le enviaremos la tela en una pieza sin cortes. Ejemplos: 2 Uds = 1,00 mts, 3 Uds. = 1,50 mts. 5 Uds. = 2,50 mts. Y así sucesivamente, siempre con ancho de 2,80 mts.




Degusta+ Exquisitos Platos y Tapas: Pierna de Cordero a la Mallorquina: Un plato para ocasiones especiales que no es ni tan laborioso ni complicado como puede parecer a primera vista. El horno es el que se lleva...

viernes, 18 de octubre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 18


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve en el Club 71, un bar situado en la calle General Barceló haciendo esquina con la calle San Pedro, junto a la plaza Atarazanas. Eran mediados los años 80, cuando ya habian pasado de moda las llamadas barras americanas, lo que había sido este bar; gracias a que estaba cerrado lo pudieron coger, abriéndolo en plan semi-privado, unos amigos.
Llegué al sitio un jueves y con lo primero que sorpresivamente me encontré fue que al abrir el local, sobre las siete de la tarde, comparecieron unos cuantos jóvenes a los que se les dieron barras de pan; nunca tal cosa había visto ni hubiese esperado ver en un bar. Uno de ellos se la zampó en seco allí mismo y los demás desaparecieron para al poco volver; al parecer alguien les había regado el pan con aceite y sal e incluso uno había conseguido un embutido.
Inenarrable fue lo que después aconteció. Aquella velada tuvo lugar la actuación de un joven, que por lo visto había insistido en hacer un solo pretendiendo ser experimentado artista. Apareció con un vestido extraño de mujer, todo arrugado y sucio y que parecía recién sacado directamente del contenedor de la basura. Al arrancar a cantar, uno, que luego supe era de los responsables del local, se ausentó de la sala. Regresó al terminar el show y oí que Namora le decía "esto ha sido espantoso, lo peor que he visto en mi vida, la gente se atreve a todo". "No he podido verlo, le contestó, sentí una espantosa vergüenza ajena y me tuve que ir; no creo que ninguno de los presentes vea alguna vez algo peor. Nunca olvidarán este día; sí lo harian si se hubiese tratado de algo normal".
Al poco, cerca de mi en la barra arrancó esta peculiar conversación: "a mi sólo me gustan las mujeres y bien hago mi papel en la cama, pero también me gusta cambiar de rol y que sean ellas las que me hacen de hombre; quiero salir del armario, dejar de esconderme; trabajo en el aeropuerto y quiero decir mi verdad a todos; quiero dar ejemplo y animarles a salir del armario, ¿qué te parece?". Esta fue la respuesta: "haz lo que te parezca, aunque dudo mucho que tu ejemplo cunda y se te corresponda, recuerda lo que dijo aquella lúcida persona: la sinceridad es una cosa muy bonita, pero no hace falta tanta".
Al día siguiente el bar se animó. La apariencia e indumentaria de los presentes era de lo más dispar: extranjeros trajeados, extrañas mujeres como putonas, jóvenes, unos digamos que muy modernos, otros del tipo llamado "se busca la vida". Uno de estos últimos jóvenes, que destacaba algo como líder, era llamado Sr. Pérez; no pude saber el por qué de tal tratamiento fuera de lugar.
Mucha gente se metía detrás de la barra; imposible me resultó saber quien mandaba allí y que papel pintaba cada cual. Lamutter era quién más servía a los clientes y quien también organizaba a los artistas, ya que cada viernes un grupo de amigos se montaba un show por libre y que tenía buena convocatoria. Del show destacaré la actuación de un debutante al que le entró el pánico escénico y que se quedó petrificado, sólo pudiendo mover la boca como un autómata y sin poder acompañar para nada la canción, y a los tres chicos que luciendo minifalda imitaron al trío La, La, La, ofrecieron una visión más estrambótica imposible. También se vieron talentos incipientes a los que, más tarde supe, allí ellos mismos se descubrieron.
Inexplicable para mi fue lo que vino al poco después del show: el local se quedó completamente a oscuras con toda la gente dentro; el silencio también reinaba y sólo era quebrado por algún jadeo o palabra suelta. Esta, digamos extraña sesión, duró dos horas largas. Que hacían un especial tipo de meditación fue lo único que se me ocurrió.
Al día siguiente sobre las cuatro de la tarde llegó al bar un nutrido y animado grupo. Se sirvieron bebidas y por las conversaciones supe que venían de hacer una sardinada frente al mar, al lado del chiringuito que atendía La Bella de la Bahía. Al poco, al igual que el día anterior, el bar quedó a oscuras. De los murmullos que de pronto se oían sólo puede entender en una ocasión "así, así, en seco". Un joven alemán, al que por lo visto habían conocido durante la sardinada, y que parecía que no sabía bien de que iba la cosa, protestaba de tanto en tanto.
¡Ay el domingo! Unos alemanes pagaron una fiesta para todos, yo diría que muy low cost, en la que había barra libre de lo que se dió por llamar "sangría" y unas latitas de paté acompañaron las habituales barras de pan. No voy a relatar lo que ese día ocurrió, siguiendo el ejemplo de personas a las que he visto censurar partes, que consideraban improcedentes, de lecturas que hacían a sus amigos o a los que les entregaban fragmentos de textos.
Así procederé aunque dude de que hago lo correcto privando de informaciones, conforme a lo que un día oí decir a Ombra "no nacemos enseñados y el aprender no es una opción, es una necesidad; lo ejemplificaré: debes aprender a manejar algo explosivo tanto para evitarte un desastre como también para poder aprovechar sus beneficios; puedes querer no saber nada de él, pero tus contrarios puede que sí, con lo cual tu opción de ignorancia te dejará en una desventaja quizás suicida. Todo no se puede saber, pero es imprescindible aprender lo necesario para desenvolverse satisfactoriamente y para evitar desventajas y ruinas".
Y, Yo, Sifón, pienso, cerrar los ojos o que te ayuden o no abrirlos puede que te evite trastornos, que te resulte confortable y tranquilizador, pero si la ignorancia es sobre cosas que te afectan o que te pueden afectar puede conllevarte inasumibles consecuencias.
No mucho tiempo después, y estando yo en el bar La Oveja Negra, en la calle Jaime Ferrer, me enteré de que el Club 71 había sido pasto de las llamas y también de lo que sentenció Namora "este fuego no ha sido un accidente, ha sido un castigo, el mismo fuego que destruyó Sodoma".

miércoles, 16 de octubre de 2019

Hoy Sifotour en Gomila


Última Hora 15/10/2019

Hoy Sifotour en zona Gomila. Punto de encuentro desde las 19.30 en
SIFONERÍA - Joan Miró, 73 - El Terreno - Palma
Más información en Facebook - Sifoneria

viernes, 11 de octubre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 17


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve en un piso que ocupaba Metël.lo Cecil en la calle Felipe Bauzá, encima del bar La Cava. Fue la segunda ocasión en que vi a una ratita paseando por una casa. Al segundo día de mi llegada nos visitó Mitia Auxiliadora y por la conversación que mantuvieron ambos dialogantes supe de la existencia de singular personaje, Trufa, que debía tal nombre al de su tienda, situada al comienzo de la calle Herrería, en pleno barrio chino.
Estuve en la tienda Trufa, contó Mitia, y me resulta difícil definirla, no sabría como explicar que se puede ir allí a comprar, no parece propiamente una tienda, tiene un salón que se puede cerrar con una cortina, con una cafetera y una pequeña nevera con latas. En este salón hay, aparte de sillas y una mesa, un sofá que goza de una leyenda: que irremisiblemente te duerme si te sientas en él. Personalmente pude comprobar la verdad del aserto, tal y como Trufa me advirtió. Sabemos del poder soporífero, para muchos, de los sofás, especialmente en combinación con la televisión, pero que un sofá te duerma aunque estés en activa conversación parece un hecho paranormal. ¿Puede ser?. Bueno, nada normal tiene ese local. Hay un constante ir y venir de gentes, los más de dudosa catadura, que se sirven bebidas ellos mismos, que cuchichean por los rincones, en fin, que no sabes que se llevan entremanos ni que pintan allí. Nadie compra nada. Muchos de los visitantes son o gordos o muy delgados. Cuando llegué había dos hombres bien bien maduritos sentados en el salón. Uno gordo y el otro flaco como una calavera y que lucía un peluquín que parecía más viejo que él; al gordo lo acompañaba un perro tal su hechura, eran como padre e hijo, al perro parecía que no lo habían lavado en siete vidas y tenía un nombre en francés, del que no me acuerdo, ya que su dueño, por lo que contó, había vivido largos años en París regentando un putiferio de lujo. Los putiferios, siempre que te cuentan, son de lujo, como si esto les otorgase un barniz de dignidad; bueno, en general se pretende investirse de superior categoría con lo caro. Trufa no les hacía ningún caso, como si fuesen dos muebles más. No pude saber que hacían o que esperaban allí. Mi visita, como la de los demás, terminó abruptamente cuando compareció un joven muy moreno, lo que provocó que Trufa, con sus maneras que bien conoces, nos despidiese.
Creo que el local es también un poco hostal, continuó con el tema Metël.lo Cecil; esta tienda viene a ser como una prolongación de Trufa, de su propio caos, y poco durará como todo lo suyo. Hay un algo indefinible en su persona, como si le faltase un no sé qué, y al mismo tiempo tiene una lucidez y unas cualidades poco comunes. Tengo una anécdota suya. Nos conocíamos hacía ya un tiempo y habíamos tenido algunos satisfactorios tratos, pero no se podía decir que fuesemos grandes amigos. Un día nos vimos por la calle y vino azoradamente hacia mi. Le habían ido con el chisme de que yo estaba en la cárcel y me dijo que le había extrañado y que había intentado corroborarlo para, si era cierto, venir a verme por si necesitaba algo. Mucho me costó que se convenciese de que se trataba de un bulo; por lo visto la fuente del tal, que no me desveló, le merecía confianza. Al convencerse de lo que yo le afirmaba, se le puso como un rictus de desagrado. Difícil resulta comprender hechos deplorables que uno no haría. Ese día aprendí que nunca sabes, en caso de verdadera necesidad, de donde vendrá la mano amiga.
"Es tan tonta, tontísima, que se cree que detrás sólo hablan bien de ella", este comentario, continúa Cecil, que un día me hizo Trufa, muestra por sí solo la brillantez de su mente, mente singular en la que no caben maledicencias, rivalidades, tonterías ni ruindades. Como no puede estarse rato en un sitio, se gana la vida con una especie de venta ambulante a conocidos, muy exitosa por cierto, gracias a su no saber estar nunca parado y a su excelente reputación. Su punto flojo son las partes nobles y estas son las responsables de la ubicación de su tienda, en el barrio precisamente, un picadero en realidad, que abre y cierra cuando le da gana o que bien deja atendiendo a cualquier conocido que se tercia; plaza por cierto muy solicitada ya que provee de "excelentes relaciones". Los bajos han sido los culpables de sus desventuras y desatinos, que no han sido ni pocos ni veniales, y responsables de que siempre tenga el bolsillo pelado. Pertenece a esta rama de personas a las que la promiscuidad no les basta, necesitan además cuelgues y enredos varios ¡Ay! los infortunios de las partes nobles.
Limpieza intelectual, recto proceder, cumplir la palabra dada, son cualidades por muchos admiradas y por pocos practicadas. Cómo alguien de pocas luces y sin haberse instruido en ellas las tiene es un misterio insondable, al igual como lo son los gustos y las aptitudes personales. Te puedo asegurar que estas virtudes Trufa las posee, y en altísimo grado.
Maravilloso y al mismo tiempo fatal fue para mi este día. ¿Qué otro sifón ha oido tales cosas?. Después de escuchar lo narrado me entró una especie de obsesión, ya en ningún otro sitio quería estar como no fuese la tienda Trufa, poder ver y oír las extrañezas que sin duda solamente allí se daban; que se me diese la oportunidad de tener delante a ese ser insigne y tan maltratado por Cupido, que lo enreda sin fin en fatales marañas, celoso quizás de sus dones, y sobre todo furioso por saber que no podrá evitar que finalmente a Trufa su copa le sea llenada por el efebo Ganimedes.


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jueves, 10 de octubre de 2019

Barritas de proteínas Barebells Hazelnut Nougat 12 & Frit de Sang - Frito de Sangre


Barritas de proteínas Barebells Hazelnut Nougat 12 x 55g Rica en proteínas Baja en carbohidratos Baja en azúcar 20g proteínas/barrita 55g Deliciosas barritas de proteínas.
Sabor: Hazelnut Nougat Chocolate de coco Chocolate negro con menta Coco-Choco Coconut/Choco

Degusta+ Exquisitos Platos y Tapas: Frit de Sang - Frito de Sangre: Un plato de cocina mallorquina que con variantes se hace en toda España. La idea de comer sangre no es del gusto de todos, cuestión de co...

viernes, 4 de octubre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 16


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando una pareja me llevó en barco a pasar un día en Barcelona. Nunca me había visto antes enmedio del mar y en verdad me impresionó su inmensidad. ¿Podría ser un ente desconocido? ¿Un enorme procesador de información? ¿Un gran cerebro?.
La primera vez que oí hablar del viaje en barco fue en casa de Ticol, en Porto Pi y con vistas al puerto; Jorja defendió la practicidad del barco para travesías cortas como Palma-Barcelona: te evitas el trayecto al aeropuerto y soportar sus esperas y exhaustivos controles, los horarios del barco suelen ser convenientes y tomándolo por la noche aprovechas las horas del domir para viajar, viene a ser como si tu cama se desplazase. Yo siempre que puedo viajo en barco y en tren, interviene Marquesi, son algo más que un medio de transporte; los barcos son como hoteles, puedes moverte libremente y relacionarte, tienen cafetería, restaurante y algunos hasta terraza con piscina y discoteca; de manera más limitada los trenes son algo parecido. Y además tanto barcos como trenes son como museos invisibles de cuernos, son ideales para polvos al momento, apunta Salidez; ofrecen un anonimato muy motivador, aquí te pillo aquí te mato, y lo que allí pasa, el humo y el fuego, allí se quedan, como si nada hubiese ocurrido; lo digo por experiencia, mucho he hecho en ellos y no queda ni rastro. Dicho esto se ausentó para ir al baño, circunstancia que Ticol aprovechó para suspirar ¡ay Salidez! lo del sexo no lo tiene bien, todo lo que se mueve le prueba.
En la víspera de nuestro viaje me vi puesto en una bolsa grande de supermercado en compañía de variados productos de marca blanca: mortadela, pan de molde, galletas, latas..., lo que me recordó lo que en una ocasión oí "es un frustrado consumidor de marcas blancas, su deseo es que existiesen las marcas blanquísimas"; debo decir que no podía en aquel momento entender tal cargamento, sería lo que aconteció lo que me lo aclaró. El viaje de ida fue por la mañana en un barco rápido; mis temporales propietarios fueron de los primeros en subirse a bordo y ya sentados en la cafetería echaron mano de un termo y unas madalenas, ambos vecinos míos. Apareció una cara conocida, Plisolin se llamaba, y después de los saludos de rigor dijo "ahora vendrá un amigo, se está componiendo, se pasa el día arreglándose, se cree la persona más super guapísima del mundo, cuando aparezca sacará el tema de la belleza, bueno, no habla de otra cosa y, por favor, no se os ocurra no decir que nunca habéis visto nada tan guapo, de lo contrario se tiraría por la borda, se que tenéis buen sentido del humor". No había acabado de decir estas palabras cuando apareció el bellezón cuyo fulgor debía dañar nuestros ojos. Después de las presentaciones y con una pose que daba como a entender que se dignaba tratar con insignificancias, dijo "me he visto fatal en el espejo, este madrugón, y encima me he olvidado la crema de ojos de mosca albina ¿qué tal me veis?". Mejor imposible, dijo mi dueña. Nada te puedo decir que tú ya no sepas, viéndote me dan ganas de cambiar de acera, agregó mi dueño.
Bien verdad que tenian sentido del humor mis consumidores, bien que seguían la famosa sentencia de Güelita "de lo barato se puede dar mucho, y de lo gratis más". Nunca he entendido la avaricia en dar alabanzas y en manifestar los mejores deseos, cosas que nada cuestan y que tan buena predisposición hacia uno provocan. Tampoco puedo comprender al que vanidosamente quiere mirar sobre el hombro y que para ello necesita del aplauso y la admiración de quienes pretende despreciar.
Por fortuna, justo al salir de puerto, el barco empezó a brincar con gusto, lo que conllevó el fin de la reunión y por tanto me ahorró escuchar tan insulsa conversación. La mala mar acompañó toda la travesía, mi ama no paraba de decir que le iba a dar algo y pedía constantemente un poco de sifón; cariñosamente le era servido por su amor, y aunque sólo un dedito le daba, la advertía de que tanto beber le iba a sentar mal. Comprendí que hay personas a las que ni las peores circunstancias les pueden quebrar su profundo sentido del ahorro.
Quiso la casualidad que pocos días después de tan épico viaje fuese a parar, rellenado, a casa de Camella de María, en la calle Botería, y tan bien gran casualidad fue que conociese a la pareja y que le narrasen el viaje. Camella de María, a su vez se lo contó a un amigo; transcribo su insuperable narración: "Hay tacaños que creo disfrutan en no gastar al igual que les enferma el hacerlo. Una pareja de conocidos míos, que gozan de buena posición, fue a Barcelona en un viaje en barco de ida y vuelta el mismo día; barco pagado y encima hicieron negocio ya que fueron a entregar no me acuerdo qué. Él me contó lo bien que lo habían pasado durante largas horas en la Rambla "que animación sin parar, músicos, saltimbanquis, estatuas humanas, y qué restaurantes y cafeterías, grandes terrazas... pero allí no te puedes acercar, te ven venir". En vez de tirarse faroles de presunción, como harían muchos, me dijo feliz que se habían llevado bolsas con comida y bebida para pasar el día. Ni el barco ni Barcelona vieron un duro suyo. ¡Esto es turismo respetuoso con el medio ambiente!".

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martes, 1 de octubre de 2019

viernes, 27 de septiembre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 15

Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve con aquella pareja que, juntos o por separado, me paseaba en autobús; nunca llegue a saber el motivo pero creo que me tenían como una especie de amuleto protector.
En los buses diurnos a golpe de vista todo el mundo parece de lo más normal, los nocturnos son harina de otro costal, y tanto en unos como en otros se pueden oír y ver hacer cosas peculiares. Empezaré por la primera cosa sorprendente que vi.
Me encontraba al fondo del bus y nadie había alrededor aparte de un jovencito sentado justo enfrente; de repente parece que algo le ha pasado y con urgencia se pone a registrar su mochila, para su alivio encuentra un pequeño spray y empieza a aplicárselo precipitadamente a la zona de sus partes. Por lo visto algún olor indeseable allí se había producido y se intentaba contrarrestar, aunque debo decir que pese a la cercanía ninguna pestilencia ni sonido había trascendido. Nunca tal cosa había visto ni tampoco hubiese podido imaginar que alguien pueda ir por el mundo preparado para tales contratiempos. ¡Ay la juventud!
Observar como alguien se maneja en el autobús es una buena manera de estudiarlo; igual o mejor que verlo comer en un restaurante. Como sube, paga, se sitúa y se prepara para bajar muestra lo ágil o patosa que es la persona. Especialmente llamativa es la falta de alerta en un medio que en cualquier momento puede tener desde una pequeña incidencia con consecuencias, un frenazo, a un accidente significativo, ¿podría deberse a inconsciencia o bien tratarse de una técnica del miedoso de conjurar a sus temores queriendo creer que se encuentra en lugar 100% seguro?.
En estos asientos sitados unos frente a otros, un grupo de jovencitas y jovencitos comentaban en voz bien alta sobre el sexo con ropa, para escándalo de las señoras circundantes que no paraban de dirigirles miradas reprobatorias.
En el baile pegado siempre se ha hecho sexo en algún grado, según supe por conversaciones que me llegaron, en especial oí a chicas que criticaban a tal o cual por su atrevimiento mientras hacían votos de evitarlo en el futuro. Por lo que dijeron de boys and girls en el bus, lo del sexo con ropa parece ser que va mucho más allá, se trataría de una imitación del sexo real pero vestidos; una prevención mucho mayor y más barata que el condón y que encima se puede practicar en muchos más lugares cuando sobreviene el deseo; también permite a sus practicantes pretender o creerse que realmente no ha habido sexo. Una versión más impersonal es el "frotting", que se practica aprovechando abarrotamientos y también el "birmano" (con la mano), que se puede llevar más o menos lejos, al igual que el frotting, desde como quien no quiere la cosa hasta hacerlo de forma declarada, como sucede en los centros de masajes, en donde por un pequeño suplemento se ofrece "final feliz".
Supe que no hace mucho apareció en un periódico un artículo que se titulaba algo así como "Los fantasmas de El Terreno" y en el que su autor afirmaba, entre otras cosas, que en la lejanía y en los brumosos crepúsculos veía a veces cruzando la calle "al inglés elegante camino de otro bar". Un pequeño desconocimiento, no era inglés, era norteamericano, y también imposible en esas circunstancias sería saber si se trataba de él o de su, dígamos, "pareja". Ambas ilustrísimas son los protagonistas de mi siguiente relato.
"Lo que han perdido los autobuses de Palma", así comenzó su narración mi vecino de asiento y que se refería a estos dos asiduos usuarios de este transporte, y continuó "iban vestidos con abrigo, americana, sombrero y bastón, indumentaria modelo años 30, igualitos que Poirot; el silencio se hacía en todo el autobús cuando se subian, el pagar les solía llevar dos paradas y no dejaban de discutir durante todo el trayecto con una mezcla de español-inglés; un numerito que sucedía con frecuencia, para recocijo de su público, era el lío a la hora de bajarse: uno lo hacía y el otro no, y al partir el bus, con la pareja ya dividida, ambos se dehacían en aspavientos. Me consta que iban a su bola, el americano siempre había vestido igual y así seguía, no actuaban para los demás ni pretendían llamar la atención ni presumir, aunque parezca difícil de creer, hasta casi parecía que no se daban cuenta, especialmente el americano, de su estrellato.
"Conocí de cerca a este par de figuras" respondió el interlocutor y continuó, "el americano era bastante más mayor que el otro y se había quedado colgado de la moda de su juventud, esto a todos nos afecta de algún modo, pero su caso era extremo y gracias a ello podíamos disfrutar de la visión de un fósil viviente. El otro se encasquetaba el modelito porque se apuntada a cualquier bombardeo y también porque así hacia feliz al otro, lo que proporcionaba buenos retornos. Su aparatosa puesta en escena era para mi intrascendente, lo valioso que veía en ellos era el estar libres de histerias de salvación, el ser consecuentes con su estilo de vida, aceptando también pagar su precio; ambos eran fieles devotos combatientes de Baco y de Eros aunque con muy diferente grado de entrega y ambos también se pasaban la vida en bares, saunas y demás por el estilo. Al contrario que los idiotas, no esperaban que sus tonterías resultasen premiadas. Quien hasta el final, y con todas sus consecuencias, sigue fiel a si mismo y por ende también al mundo, ha vivido disfrutando y cae portando el traje del héroe".

jueves, 26 de septiembre de 2019

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viernes, 20 de septiembre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 14


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve en el Restaurante Gurechoco, que estaba en la calle Cotoner a pocos metros de la calle Sant Magí. Era uno de los restaurantes, habituales en la época, que funcionaban de madrugada ya que había la costumbre de ir a comer algo como fin de fiesta.
El local lo regentaba Tulie, persona de mediana edad, alta y grande y de no mal ver y con apariencia señorial. Años después, estando yo en el bar La Cava en Apuntadores, supe que en aquellos momentos el destino le estaba preparando a Tulie la jugarreta de alcanzar, unos años después, la categoría de Love Victim de 2ª Clase de por vida (la 1ª Clase es el desastre). Su enamoramiento no fue para nada correspondido, algo corriente, aunque el hecho no suele desanimar al alelado sino más bien lo suele exacerbar. El objeto del deseo lo trataba como "amistad" y abusaba de su imprevista y ventajosa situación. Tulie se convirtió en una especie de servidumbre disponible las 24 horas y que encima gastaba por ejercer tan dudosamente envidiable papel. Nada nuevo bajo el sol.
Sus caracteres excluían la agresividad y la violencia y por tanto nunca sus discusiones se salieron de madre, lo cual no evitó que el objeto del deseo acabase por hartarse de tan agobiante presencia y aprovechó que se le presentase interesante deseante con mayor moderación. El despecho de Tulie se manifestó en evitación y por circunstancias en "arresto domiciliario" los fines de semana. Todo hacía para evitar turbadores encuentros aunque su pasión lo acompañó hasta que se le llamó a transitar los caminos de la gloria.
Que el enamorado se convierta en espía está lejos de ser una rareza, y en tal se convirtió Tulie que pasó a dedicar las madrugadas a esconderse detrás de árboles esperando observar quien sabe que, ya que nada iba a descubrir que no supiese aparte de ver caras nuevas.
El primer caso de estas características del que tuve conocimiento fue estando en el carrer de la Puresa en un piso en el que vivía una pareja; resultó que el ex de uno de ellos se mudó a vivir enfrente y por lo visto se pasaba largas horas vigilando escondido detrás de las persianas.
Un espía intriga para descubrir secretos ocultos, pero el espía amoroso puede indefinidamente espiar para ver y volver a ver lo que ya sabe. Quizás lo que persiga sea el poder seguir mortificándose relamiéndose las heridas. Los caminos de la conscupiscencia son infinitos.
Que los demás coincidan o se conviertan a nuestras "verdades", no su respeto a ellas, es la pretensión, pretensión que fácilmente se convierte en imposición; esto siempre resulta excesivo e inaceptable, pero pasa de castaño oscuro que a quien se le va la olla espere contagiar al objeto de su turbación.
Pasiones y sentimientos exacerbados, creencias, compulsiones, cuelgues... convierten en siervos a sus víctimas, cuyas vidas y actos pasan a ser manejados, cual marionetas, por sus ficciones.
El enamoramiento suele nacer con fecha de caducidad y su más deseable versión consiste en devenir en afecto; indeseable resulta que devenga en obsesión, celos o posesividad, en el supuesto de que no lo acompañen desde su origen. Puede que en casos el enamoramiento no sea sino la vía imprescindible para producirse estas pulsiones o poder tener a quien controlar, manipular o martirizar. Como hemos visto, a Tulie, su enamoramiento nunca para nada correspondido, jamás le abandonó; lo que en este sentido lo convirtió en Love Victim de 1ª Clase.
Maravillosamente el viaje empezó
progresivamente el mar se encrespó
y el temporal las tres horas de trayecto dobló
el puerto de destino cerró
y con un mar aún peor más tiempo el regresar llevó
para terminar en el puerto que dejar no se debió.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Hoy Sifotour

Planning del Sifotour by Sifonero

Sifonería - Joan Miró, 73 - Gomila - El Terreno - Palma Facebook - información y reservas

viernes, 13 de septiembre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 13


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve a principios de los 80 en el carrer Sant Magí en el restaurante Los Gauchos -hoy Sa Llimona-. Fue el primer restaurante de cierto postín, y tendrían que pasar décadas para que tanto la calle como Santa Catalina se pusieran de moda como centro de restauración.
El local lo montaron dos extranjeros (a los locales no se les hubiese pasado por la cabeza tal ubicación), uno de origen hispano y el otro europeo. Del primero me enteré que destacaba por su extrema exquisitez que hasta escandalizaba a las más finas. La clientela mayormente la conformaba la colonia de ingleses residentes, que se recomendaban mutuamente el local con la mayor alabanza "very good value for the money", también acudian con regularidad amigos íntimos de la casa, gracias a ellos me puede enterar de suculentos detalles en el transcurso de sus conversaciones con el camarero, Cataelano. Desde mi posición dominaba todo y así presencié estos destacables hechos.
Una comensal se dirigió muy discretamente a su vecina para decirle "no me puedo aguantar más, necesito hacer un número dos y me he olvidado el spray disimulador, por favor, acompáñame y finge hacer cola para que nadie entre detrás de mi". Dos fueron los ángeles que se encargaron de la meritoria labor de impedir el desdoro de su amiga evitando que una desprevenida nariz resultase mancillada; en el entretanto una dijo "nunca había oído lo del número dos, que elegancia, que manera tan fina de referirse a hacer eso, tiene los modos de una auténtica condesa". Estas damas desconocían que la elegancia suele estar más en que se evita que en que se hace.
Un hombre llegó al restaurante e indicó a Cataelano que esperaba a otros asistentes. Al poco llegaron dos de las personas esperadas, una dijo "nunca hubiésemos venido a esta calle, y encima hoy que hay aviso de medicane, estamos aquí por ti", "gracias por venir, sentaos, pronto llegará quien falta y pedimos la cena" fue la respuesta. Inquirieron los llegados sobre quien era el esperado. "No lo conocéis, nadie en especial, una persona de a pie" fue la réplica. "Esto es demasiado ¿cómo puedes esperar que compartamos mesa con alguien de a pie" y abandonaron el restaurante con aspecto despavorido.
Un cliente que que acudió y que supe que frecuentaba el restaurante era Mr. Steven. Muy bienvenido era, ya que, además de dejar espléndidas propinas, siempre acudía acompañado de invitados, también bienvenidos, aunque entremezclado con ellos aparecía algún que otro sujeto no tan idóneo para el local. Estos grupos provocaban el silencio del resto de comensales ya que atraían su atención con sus peculiares conversaciones, cuyo plato fuerte lo protagonizaba Mr. Steven con su español macarrónico y que acompañaba de gestos; "yo deseo usted aquí", le decía en esta ocasión a un conterturlio de aspecto algo zafio, mientras con el indice señalaba su boca y continuó "¿posible usted aquí? señalando en este caso sus partes nobles.
Tulie y d'Person llegaron al restaurante cuando alguien de un bar de la calle se estaba despidiendo de Cataelano y a tiempo estuvieron de oír "lo estoy logrando, me cuesta una barbaridad seguir la dieta, pero cuando adelgaze, que los hombres hagan cola". Ya solos, d'Person apostilló "que fantasía ¡qué los hombres hagan cola". "Bueno, lo de la cola es una exageración, y en su caso necesitaría bastante más que adelgazar. Bien verdad es que quien gusta, gusta a muchos y quien no gusta, no gusta a casi nadie" replicó Tulie y continuó "vemos normal que uno/a que está muy bueno vaya detrás de alguien de parecidas características, si estuviera por alguien especialmente desfavorecido pensaríamos que no está bien de la cabeza o que va por interés; el cine nos muestra que el amor surge entre personas atractivas, que se están buenas, de lo contrario la película es cómica o rara". "Me encanta este restaurante, aunque no hacéis bastante por promocionarlo, no es un referente en la gastronomía de Mallorca. Sé que me digo, he tenido buenos restaurantes y los tenía abarrotados" tercia d'Person y marcha hacia el lavabo, Tulie aprovecha su ausencia para decirle a Cataelano "d'Person es un fantasma, siempre cuenta que ha trabajado en altos cargos en importantes empresas y ahora resulta que también ha tenido exitosos restaurantes, ay, ay". d'Person regresa y le dice a Cataelano "me voy, pasaré luego y si te apetece vamos al Desván y a Babel's y luego al Gurechoco a ver a Tulie y a picar algo"

lunes, 9 de septiembre de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 12


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve años ha en un piso que hace esquina con la calle Sant Magí y desde el que podía ver la espectacular fachada del edificio de la Ferretería La Central y también a una distancia la entrada del bar Cuba, aunque debido al movimiento que veía, durante unos días equivocadamente creí que dicho local era un estanco o una tienda.
Que divertido resultaba estar observando esa calle todo el día ¡ y qué cosas llegé allí a ver ! Resulta curioso el hecho de que el ver u oír algo te lleve a reflexiones que poco o nada tengan que ver con lo visto u oído. Esto me ocurrió el día en que vi lo que parecía una cabeza muy extraña, daba la impresión de que llevaba un perro peludo allí colocado y que al girar la cara resultó que se trataba de un peinado de lo más espectacular, obvio. La acompañante de dicho peinado era una señora con un culazo enorme, una especie de 5 en 1, pero un sólo culo al fin y al cabo; pensé, lo mismo que una hormiga es un individuo al igual que un elefante, y a ambos podríamos ponerle un nombre, aunque de un elefante saldrían muchos miles o millones de hormigas; ¿el tamaño importa?, ¿es lo mismo matar a una hormiga que a un elefante o habría que matar hormigas en su equivalente al peso de este para igualar la atrocidad?
El piso en cuestión era compartido por Xene y Cataelano, en un modelo ejemplar de convivencia, libre de dependencias que suelen acarrear fatales consecuencias. Supe que en el pasado una nube ensombreció este cielo, Cataelano repetía con frecuencia a modo de canción "puta barata, puta barata" y Xene creía que se trataba de una indirecta, afortunadamente un amigo común aclaró el malentendido.
Con mucha frecuencia recibían la visita de quien llamaban Su Alteza y de quien supe era el arrendatario del piso y que se encargaba de cobrarles y a su vez pagar el alquiler y las facturas y resolver los problemas que pudiesen surgir; todo ello para que le quedase en beneficio la modestísima cantidad de 200 pesetas mensuales. Todo entretiene.
Las visitas de Su Alteza solían devenir en larga conversación y especialmente instructiva me resultó la siguiente.
Cataelano: Xene presume de preparar las mejores berenjenas rellenas, de pintar maravillosos paisajes mallorquines y de tirar el tarot como nadie. Nunca hemos visto nada de eso, ni tampoco tenemos el gusto de conocer a nadie que haya tenido tal experiencia. ¿debemos creer que dice la verdad?.
Su Alteza: Lo dice con convencimiento, de eso no hay duda. A partir de ahí que lo haga o no da igual, hasta diría que es mejor que no lo haga. La verdadera genialidad está en la mente, que cuando pone en práctica su creatividad necesariamente la devalúa. La mejor escultura es la que está dentro del bloque de piedra esperando ser tallada. Hay evidencias de que de alguna manera las mentes se comunican, como nos lo muestra el hecho de que muchos descubrimientos se han hecho simultáneamente por personas que no mantenían comunicación y los desarrollaron independientemente. Puede que algo impida al genio mayor hacer nada para así poder trasmitir mentalmente sus creaciones en toda su excelencia. Parece que este es el caso de Xene. Quien sabe, quizás le debamos la elección del material de que están hechos los asientos de las paradas de los autobuses, que con el tiempo se malean y muestran cambios de forma y una gama grises. Obras de arte esculpidas y continuamente modificadas por una multiplicidad de culos.
A día siguiente de tan aguda reflexión tuvo lugar esta conversación.
Xene: Qué farsante es Su Alteza. Va por la vida haciendo adivinaciones y no me cabe duda de que no cree en nada de eso. Toma el pelo a la gente, que encima le pagan bien y se quedan tan convencidos. Vivir para ver.
Cataelano: Ponemos a las creencias por encima de la realidad. Si una persona tiene dotes de adivinación, si es que esto es posible, así será, independientemente de que lo sepa o no, o crea o no crea en ello; al igual que uno tiene pituitaria aunque lo ignore. Uno puede creer en tonterías, ridiculeces y en cosas que ignora, algo desgraciadamente muy común, y el hecho de que las crea sinceramente no les otorga ni eficacia ni autenticidad. Convendrás de que al menos es gran comerciante ya que tiene una amplia clientela satisfecha.
Xene: Y que me dices de lo último. Dice que se encomienda a Mutis, que ha aprendido a hacer mutis por el foro a la mínima y que mejor resultados eso da si se hace sin dar explicaciones o sin despedirse. Y mejor todavía es lo del dios Zebra, no se por qué pero sólo cruza ahora las calles por el paso cebra, no sin antes hacer este canto:

Plegaria al dios Zebra

Oh divinidad, Oh divinidad
de las grandes rayas, grandes rayas, grandes rayas
protege, protege al paso, paso cebra
protégelo, protégelo


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jueves, 5 de septiembre de 2019

lunes, 2 de septiembre de 2019

Sifotour Miércoles - Sublime Orden del Condesado

Este miércoles Sifotour. Comienzo a las 7 de la tarde en Sifonería - Joan Miró, 73 - Palma
Durante el Sifotour se inaugurará la Sublime Orden del Condesado
¡No te lo pierdas!

Sublime Orden del Condesado

Super Finura & Exquisitez & Perlas
¡Diversión Gratis!


El ordenamiento de Caballere Condese (lenguaje inclusivo) se hace con una ceremonia en la que le postulamte canta los votos y el público corea cada voto. El Ordenante, con un sifón en la mano (o en su defecto un dibujo de un sifón) lee el nombramiento, y si se tiene a mano, le pone un collar de perlas y el Caballere Condese dice su nuevo nombre que ha elegido para la Orden. Se cierra la ceremonia con un aplauso.
Votos de Caballere Condese
  • Premium beberé
  • Premium Premium Premium
  • Free Comeré
  • Free Free Free
  • Perlas luciré
  • Perlas Perlas Perlas
  • Finura siempre mostraré
  • Finura Finura Finura
Ordenante: Yo, Sifón Gran Maestre de la Sublime Orden del Condesado te ordeno Caballere Condese
Nuevo Caballere Condese: I am (nick)
Vítores y aplausos. The end
Free Fun & Drink & Food
La Sublime Orden del Condesado persigue que sus Caballeres Condeses consigan diversión gratis o grandes descuentos por informar a sus amistades de las mejores ofertas de diversión, al tiempo que con su ejemplo y comportamiento y lucir perlas, especialmente collares, como símbolo distintivo, propagan los objetivos de la Orden: convertir al mundo a la super finura y a la exquisitez.
Honor y gloria a Pilu Sacussa, E.S. Lalela y Kefalo, musas precursorsas con Condesado Lessons
Les Caballeres Condeses especialmente informarán y ayudarán en la organización de eventos de grupos: cumpleaños, despedidas, cenas de amigos... y a cambio de tan encomiable labor y en justa compensación hacer que su plaza les salga gratis.
Con frecuencia les Caballeres Condeses acudirán a consultar con su Sifonero de cabecera los últimas ofertas y las ventajas reservadas para ellos en:
Sifonería - Joan Miró, 73 - Gomila - El Terreno - Palma Facebook
Sifonería tiene ofertas únicas de diversión para eventos de grupos y remarcable es su última iniciativa:
Los Sifotours, que se celebran el 1er y 3er miércoles de mes, y que consisten en una ruta por diferentes lugares emblemáticos, frente a los cuales se lee un capítulo de Yo, Sifón referente al lugar en cuestión.

viernes, 30 de agosto de 2019

Yo, Sifón - Capítulo 11


Yo, Sifón, aún me acuerdo, vaya si me acuerdo de cuando estuve en un primero en la plaza del Jonquet desde el que veía la discoteca Cerebro y la entrada del callejón vecino sin salida y que terminaba sobre el Marítimo. Me enteré que en este callejón había emblemáticos locales como Jack el Negro, Abraxas, Babel's, el Desván... Como era habitual en la época funcionaban a diario y su parroquia acudía religiosamente de madrugada al horno que estaba cerca de donde yo me encontraba. Muy entretenidas me resultaban algunas de las conversaciones que ahí en la calle se desarrollaban mientras comían ensaimadas. Reseñaré la que sigue ya que me pareció especialmente interesante:
"Me cuenta un converso a una iglesia, de la que no recuerdo el nombre, que dicha iglesia hace hincapié en que se bebe y se come, impone que la gula sea evitada a toda costa. Le comento que es de sentido común evitar la glotonería, pero que para saber esto no es necesario darse de alta en ningún culto. Pero por lo visto, según me dice, lo importante es evitar las comidas que te gustan demasiado, es decir, prohibirse el placer.
El converso tenía antes por costumbre desayunar de una coca de albaricoque y un café con leche, que resultaban ser sus mayores placeres del día ¿...?, ahora sustituidos por un moderado pan con tomate y un vaso de leche. La sustitución busca la mortificación, la supresión de un placer tratado como pecaminoso y que en el fondo resulta en el hallazgo de un placer masoquista sin rostro, y sobre todo combatir, en su caso, el aburrimiento. Los caminos del placer son insondables.
Otra de las motivaciones de su conversión creo es que ha encontrado una peña a la que adherirse y encontrar un sentido de compañerismo y de pertenencia a un grupo.
Cada uno se la pica como quiere y si se busca ser aborregado parece más interesante la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, nombre ideal para un local BDSM, que además de la comedura de coco, según la prensa, practica "sexo purificador".
Conversador 2: Como forma de control se crean limitaciones innecesarias. Los límites son imprescindibles para evitar el caos, aunque la mayoría con que nos encontramos o que se nos quieren imponer no los necesitamos para nada, son imposturas que persiguen fines interesados.
Conversador 3: Hablando de límites quiero señalar que cuando conocemos a alguien nos fijamos en su carácter y en su comportamiento, pero creo que mucho más importante es saber hasta donde le permiten llegar sus limitaciones mentales, que muy bien puede que no coincidan para nada con los intereses de uno. Fundamental es conocer en este sentido su curriculum, especialmente los muros que ha saltado contra su voluntad, contra lo que piensa que no debería hacer, ya que esto es fuente de desvaríos.
Conversador 4: Muy bien observado. Cada vez que uno salta un muro, en cierto grado este se derrumba y él que lo ha saltado nunca volverá a ser el mismo y tenderá a volver a saltarlo ya quen el hecho provoca una impronta permanente.
Conversador 5: A esto añadiría que si este salto lo ha dado en contra de su volición, por las circunstancias que sea, y aunque se proponga no volverlo a hacerlo es fácil que si lo haga, a no ser que ser que la experiencia haya resultado muy desastrosa.
Conversador 6: Me gustaría compartir con vosotros un poema que va con el tema y que yo llamaría "Los infortunios de la soberbia" y que diría que fue creado por Dana, Tormenta de las alturas. Ahí va:
Loa a Término, dios defensor y protector de los límites

Marcando lindes orden pones en nuestras vidas y en la civilización
Roma nombre te dió y también a tu servicio su fuerza puso
Tu imagen sus fronteras marcaba
Y así todo quien dentro de tus límites se encontraba
Por las legiones amparado estaba
Los lindes caídos o sobrepasados al mismo lugar no volverán
Y consecuencias indeseadas, arrepentimiento, culpabilidad, desastre o desvarío
Encontrará quien los osó violar
Ya estos límites naturales, personales o sociales sean
Responsables de ello son Soberbia y sus Furias que a Impía componen
Imposición - Manipulación - Prepotencia - Impertinencia - Arrogancia
Y quien impune de la violación de los lindes sale
Su ilusa victoria al reino de las Furias lo arrastrará
En donde con fatuas lisonjas lo ensoberbecerán y encegarán
Para creer hacerle que en dios invulnerable se ha convertido
Y así a mayor mal y ruina hacerlo precipitar
Haciendo Término valer su poder Maestro de la Fuerza resulta ser
Y al intachable ama
Y sólo a él permitirá cruzar, malear, modificar e incluso nuevos limítes fijar
El marco hace el cuadro, dice un refrán, y me parece que la noche y sus efluvios eran el marco necesario para tales conversaciones y que con su fin estas también murieron. Sus protagonistas eran personas que sabían salir casi a diario, que se imponían rígidas limitaciones y que cuando eventualmente se las saltaban lo hacían aceptando como enriquecedoras sus acciones y que por tanto estaban libres de las terribles consecuencias del arrepentimiento; todo lo contrario de quienes se dejan arrastrar por la desmesura y no están dispuestos a pagar su factura, si lo estuviesen soldados que no víctimas de ella serían.
Quizás no sea casualidad que el decaimiento de la noche fue acompañada también del mío, el sifón, y puede que mi retorno marque también el resurgir de la noche y que con ella vuelva a brillar la élite de la noctambulidad.